Entrenamiento personal

Septiembre: volver a la rutina deportiva sin prisas y sin lesiones

Retomamos horarios, trabajo y entrenamientos. Después del verano el cuerpo también necesita su tiempo: guía práctica para volver a entrenar de forma progresiva, sin molestias y sin castigos.

Leire Sánchez · Entrenadora personal
7 min de lectura
Septiembre: volver a la rutina deportiva sin prisas y sin lesiones

Volver a la rutina deportiva.

Septiembre es ese momento del año en el que sentimos que todo vuelve a empezar. Retomamos horarios, trabajo, colegios… y también nuestras rutinas deportivas.

Después de unas semanas de vacaciones, viajes, cambios de horarios o simplemente de menor actividad, es normal tener ganas de volver con energía. Pero hay algo importante que recordar: nuestro cuerpo también necesita tiempo para volver a adaptarse.

Por eso, septiembre no debería ser el mes de hacerlo todo de golpe, sino el momento perfecto para volver a entrenar de manera progresiva, escuchar al cuerpo y recuperar nuestros hábitos.

Volver no significa empezar desde cero.

Si durante el verano has reducido tu actividad, es posible que notes que tienes menos fuerza, resistencia o movilidad que antes. Esto no significa que hayas perdido todo lo conseguido.

El cuerpo tiene una gran capacidad de adaptación y, con constancia, volverás a recuperar tu nivel.

Lo importante es no intentar recuperar en dos semanas lo que hemos dejado de hacer durante la época vacacional.

Aumentar demasiado rápido la intensidad, el volumen o la frecuencia de entrenamiento puede aumentar el riesgo de molestias y lesiones.

¿Cómo retomar el ejercicio de forma progresiva?.

1. Empieza con menos intensidad.

Las primeras semanas son un periodo de adaptación.

No es necesario entrenar al máximo desde el primer día. Puedes comenzar con sesiones de menor intensidad y aumentar progresivamente la carga a medida que recuperas sensaciones.

Entrenar mejor no significa entrenar más fuerte.

2. Recupera la frecuencia poco a poco.

Si antes del verano entrenabas cuatro o cinco días a la semana, quizá no sea necesario volver directamente a ese ritmo.

Empieza con una frecuencia que puedas mantener y aumenta los días de entrenamiento progresivamente.

La regularidad será mucho más importante que hacer muchas sesiones durante pocos días.

3. No olvides la movilidad previa para activar el cuerpo.

Después de un periodo de menor actividad, preparar el cuerpo antes de entrenar cobra todavía más importancia.

Dedica unos minutos a movilizar las articulaciones, elevar progresivamente la temperatura corporal y activar la musculatura que vas a utilizar.

Una buena activación ayuda a preparar el cuerpo para el esfuerzo y a mejorar la calidad del entrenamiento.

4. Dale importancia a la fuerza.

La fuerza es una de las grandes aliadas para mantenernos activos, prevenir lesiones y mejorar nuestra calidad de vida.

No importa la edad ni el nivel: el entrenamiento de fuerza puede adaptarse a cada persona y a sus necesidades.

Después del verano, comenzar con ejercicios básicos y cargas moderadas es una buena forma de recuperar progresivamente la fuerza y el control del movimiento.

5. Escucha las señales de tu cuerpo.

Cansancio, agujetas o cierta sensación de esfuerzo pueden ser normales cuando retomamos el ejercicio.

Pero dolor persistente, molestias que empeoran o una fatiga excesiva no deberían ignorarse.

Aprender a diferenciar entre esfuerzo y dolor es fundamental para entrenar de forma segura.

6. Cuida también la recuperación.

El entrenamiento es solo una parte del proceso.

Dormir suficiente, mantener una alimentación equilibrada, hidratarse y dejar espacio para la recuperación son aspectos fundamentales para que nuestro cuerpo pueda adaptarse al ejercicio.

Descansar también forma parte del entrenamiento.

Septiembre es para crear hábitos.

Más que plantearnos objetivos imposibles o intentar compensar los excesos del verano, septiembre puede ser una oportunidad para volver a conectar con nuestro cuerpo.

No necesitas hacerlo perfecto.

Necesitas encontrar una rutina que puedas mantener.

Un entrenamiento que disfrutes.

Una frecuencia que puedas cumplir.

Una progresión adecuada a tu nivel.

Y, sobre todo, constancia.

Porque los resultados no los conseguimos por entrenar muchísimo durante unas semanas, sino por mantenernos activos de forma regular a lo largo del tiempo.

En Puntozero te ayudamos a volver a moverte con lyrfit.

Cada persona parte de un punto diferente y necesita una progresión diferente.

Por eso, nuestro objetivo no es que entrenes más, sino que entrenes mejor, de forma segura y adaptada a ti.

Este septiembre, vuelve a la rutina sin prisas, escucha a tu cuerpo y disfruta del proceso.

Tu cuerpo no necesita castigos después del verano. Necesita movimiento, fuerza, constancia y tiempo para adaptarse.

Nos vemos 💗💪

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